Holocausto: ¿Judio o Aleman? – Siegfried Ellwanger Castan

Siegfried Ellwanger Castan: Holocausto: ¿Judio o Aleman?

Siegfried Ellwanger Castan es un polémico revisionista nazi, nacido en Rio Grande do Sul y fundador de Editora Revisão, Brasil.
Castan fue condenado en 1996 por racismo, el proceso fue promovido por el Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil, condena que fue reiterada en 2001 por el Supremo Tribunal Federal de Brasil.

31 de octubre de 1996
La Corte Suprema de Justicia de Brasil ratificó la culpabilidad del difusor nazi Siegfried Ellwanger Castan.

Brasilia. El Supremo Tribunal Federal (Corte Suprema de Justicia) de Brasil ratificó el 17 de septiembre la sentencia contra el editor Siegfried Ellwanger que le fue impuesta por el Tribunal de Justicia del Estado de Rio Grande do Sul por haber cometido el crimen de racismo.

El 31 de octubre de 1996, la Tercera Cámara Criminal del Tribunal de Justicia de Rio Grande do Sul, en decisión histórica y unánime, había sentenciado a Siegfried Ellwanger a dos años de reclusión, sustituidos por un año de trabajos comunitarios. Ellwanger recurrió entonces al Superior Tribunal de Justicia estadual y luego al Supremo Tribunal Federal, en Brasilia, con su pedido de hábeas corpus, alegando que él no había configurado el crimen de racismo puesto que los judíos no son una raza.

El Superior Tribunal de Justicia ríograndense le negó su apelación por 4 votos a 1; y ahora el Supremo Tribunal Federal lo ha rechazado por 8 a 3. El Plenario del STF denegó el recurso de hábeas corpus presentado por la defensa de Ellwanger, por 8 votos contra tres, estos últimos de los ministros Moreira Alves, Marco Aurélio y Carlos Ayres Britto. Los dos nombrados en primer término consideraron que el crimen estaba prescripto, en tanto que el tercero votó por la absolución de Ellwanger por falta de mérito. El último ministro del STF en votar su parecer, Sepúlveda Pertence, acompañó la opinión mayoritaria de los jueces de la Suprema Corte, que negó el recurso de “hábeas corpus”.

Fundamentó su dictamen en que “el debate me convenció de que los escritos de Ellwanger pueden ser instrumentales para la práctica de racismo. No puedo considerarlos como ninguna tentativa subjetivamente seria de revisión histórica de nada”. El juzgamiento por parte del STF de la apelación de hábeas corpus solicitada por Siegfried Ellwanger fue iniciada en diciembre de 2002 e insumió nueve meses para arribar a su dilucidación. En junio pasado la mayoría de los ministros del STF entendieron que la práctica de racismo involucra la discriminación contra los judíos. Tras el voto expedido por el ministro Moreira Alves el 12 de diciembre de 2002, un pedido de vista del ministro Mauricío Corrêa suspendió el curso del proceso por discrepar con su relator oficial. Moreira Alves defendió la tesis de que los judíos no debe ser considerados “una raza” y Maurício Corrêa cuestionó lo que denominó “interpretación semántica”.

En abril de 2003 el recurso retornó al plenario. Maurício Corrêa sostuvo que la genética invalidó el concepto tradicional de “raza” y que la división de los seres humanos en razas proviene de un proceso político-social originado por la intolerancia entre los seres humanos. Seguidamente el que pidió vista del proceso fue el ministro Gilmar Mendes. En esa misma sesión, el ministro Celso de Mello prefirió anticipar su voto, semejante al defendido por Maurício Corrêa. En junio pasado, la rogatoria de hábeas corpus fue considerada nuevamente pr el Plenario completo con la presencia de los nuevos ministros recién ingresados al STF: Carlos Ayres Britto, Cezar Peluso y Joaquim Barbosa. De estos tres, el ministro Joaquim Barbosa fue el único en no votar, por haber asumido la vacante dejada por el relator de la apelación, Moreira Alves, quien ya había votado. En la sesión del 26 de junio de 2003, tras el voto del ministro Antonio Peluso, se produjo un pedido de vista por parte del ministro Carlos Ayres Britto. En esa misma sesión votaron los ministros Gilmar Mendes, Carlos Velloso, Nelson Jobim y Ellen Gracie. La votación ya había logrado la mayoría a favor del rechazo de la apelación, por 7 votos a 1. En tanto, el ministro Marco Aurelio solicitó vista del recurso. El 17 de septiembre, finalmente, en el Plenario, expidieron sus votos los ministros Marco Aurelio y Sepúlveda Pertence. Los ministros Celso de Mello, Carlos Velloso, Gilmar Mendes, Nelson Jobim y Cezar Peluso reiteraron sus votos y el voto del ministro Sepúlveda Pertence le puso punto final al juicio.

Un caso emblemático

Carlos Britto es uno de los nuevos ministros que se han integrado al Supremo Tribunal Federal. Los considerandos de su voto defendieron el derecho de Ellwanger a la libre expresión y consideró que el libelo del reo “El Holocausto ¿fue de los judíos o de los alemanes?” es “una obra de investigación histórica”. Las autoridades de la comunidad judía consideraron “chocante” el voto de Britto. El jurista y ex ministro de Relaciones Exteriores, Celso Lafer, advirtió que el voto de Britto “fue un endoso a las doctrinas del revisionismo que niegan la existencia misma del Holocausto, declarándolas científicamente aceptables”.

El rabino Henry Sobel, asesor de la Presidencia del Congreso Judío Latinoamericano en asuntos interreligiosos, se declaró “conmocionado y preocupado por un ministro de la Suprema Corte que niega la Historia”. Flavia Piovesan, profesora de Derechos Humanos del Programa de Posgrado de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, escribió al respecto al diario “O Estado de São Paulo”, elogiando su Editorial intitulado “Un voto favor del racismo” en referencia al “voto absolutorio proferido en el Supremo Tribunal Federal por el ministro Carlos Britto en el caso Ellwanger¨”. “Se trata – señaló Flavia Piovesan – de un caso emblemático en el que se discute la configuración del crimen de racismo en lo que se refiere a la práctica de publicar y divulgar libros antisemitas que niegan el hecho histórico del Holocausto. El voto del ministro Britto causa una extrema perplejidad, en la medida que contradice los avances importantes ganados por la lucha en pro de los derechos humanos, en lo que atañe al derecho a la verdad y el derecho a la diversidad. “En cuanto al derecho a la verdad, el voto llega a afirmar que el libro «Holocausto:¿judío o alemán? – En los entretelones de la mentira del siglo” es una obra de «investigación histórica», siendo inclusive «una obra objetivamente convincente».

Este temerario aval al revisionismo histórico amenaza al derecho a la verdad, que enarbola el anhelo civilizador de que haya reconocimiento de gravísimos hechos históricos atentatorios a los derechos humanos, reconocimiento histórico que sirve a un propósito doble: asegurar el derecho a la memoria de las víctimas y confiar a las generaciones futuras la responsabilidad de prevenir que semejantes prácticas vuelvan a ocurrir.

“De ahí procede la creación de comisiones de la verdad frente al régimen del apartheid, la búsqueda de la verdad en lo que concierne a regímenes dictatoriales y la adopción contemporánea de legislaciones que prohíben al revisionismo histórico (por ejemplo las legislaciones francesa, española y portuguesa; la resolución del Parlamento Europeo; la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos, etc.) “En cuanto al derecho a la adversidad, el voto analizado sostiene que «no constituye crimen sostener una ideología», con lo que defiende al derecho a la libertad de expresión de una forma absoluta.

Véase, entre tanto, que los instrumentos internacionales para la protección de los derechos humanos aseguran la libertad de expresión pero castigan la incitación al odio y a la discriminación racial. Es que tales conductas, al negar la dignidad humana como un valor intrínseco de la persona, fomentan la lógica perversa de la destrucción, de la barbarie y de la descartabilidad humana, en la medida que niegan la condición esencial de ser sujeto del derecho por pertenecer a cierta raza, etnia, religión u otros criterios. Por esto, la libertad de expresión no es un derecho absoluto, puesto que tiene que ser evaluado respecto de otros bienes jurídicos. Su limitación es imperativa a favor de la diversidad humana y del firme combate contra la discriminación racial. “La legislación brasileña, al tipificar como racismo al acto de incitar por los medios de comunicación a la discriminación o al prejuicio de raza, religión, etnia o precedencia nacional (artículo 20 de la ley 7716/89) se halla en plena armonía con los parámetros protectivos de la esfera internacional. Por lo tanto, sí constituye crimen propagar ideologías racistas. “Corresponde al Supremo Tribunal Federal, en lo que se refiere al juzgamiento definitivo del caso, el desafío de consolidar un precedente histórico que simbolice el triunfo de los derechos humanos y de la normativa constitucional, con vocación de repudio al racismo y afirmación de la dignidad humana, como reflejos emancipatorios de la conciencia ética contemporánea”.

Fuente:
http://www.visaojudaica.com.br

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